Tienen un aspecto desagradable y una fama terrorífica. Pero, lejos de leyendas macabras, los murciélagos proporcionan muchos beneficios al planeta. Naciones Unidas lo sabe. Y por eso, ha declarado 2011 como Año del Murciélago internacional, que pretende dar a conocer la importancia de la conservación de estos mamíferos voladores.

En el cole, hemos decidido hacer un concurso, para ver quien era el niño que más creatividad tenía a la hora de fabricar nuestro propio murciélago. Los resultados han sido sorprendentes y aquí os dejamos algunas fotos ;)

 

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Los murciélagos viven en todo el planeta, excepto en la Antártida, y pueden llegar a medir 1,8 m de punta a punta de las alas y pesar 1,5 kg. Y no, no son unos terribles asesinos que chupan la sangre a víctimas inocentes. O al menos, no todos. Solo tres especies. Son los vampiros, y no chupan ni absorben nada, sino que lamen la sangre de la herida que le practican a pequeños roedores y mamíferos más grandes. Eso sí, con cierta consideración: un anestésico en la saliva de los vampiros impide que la víctima sufra.

Tienen su lado bueno: Hay especies que se alimentan de frutas, y también otras se inclinan por la carne y el pescado. Pero el plato preferido para el 70% de ellas son los insectos. Algunas colonias pueden llegar a comer toneladas, y gracias a su “buen apetito”, logran reducir el uso de pesticidas en las plantaciones agrícolas. Para averiguar dónde están los bocados más sabrosos, estos mamíferos voladores utilizan su capacidad de ecolocación, algo así como un radar biológico. Su principio de funcionamiento se basa en emitir una serie de sonidos que, al rebotar sobre los objetos, les ayudan a detectar a qué distancia se encuentra la presa, su tamaño, etc. O sea, un radar de serie que se une a su importante papel transportando semillas y resignándose a participar en ensayos científicos. ¿Te siguen cayendo mal?